13 jun. 2017

La donación de Amancio Ortega nos divide

La donación de equipos oncológicos a la sanidad pública por parte de Amancio Ortega ha supuesto una confrontación entre los ciudadanos. Esos 320 millones han provocado agrios enfrentamientos, insultos y desprecios entre partidarios y detractores en las redes sociales, medios de comunicación y lugares públicos.

Opiniones como la del chulesco Carlos Herrera, y otras de igual tipo, no me merecen ningún respeto.

Antes de seguir quiero decir que yo acepto esa donación. Lo contrario sería tonto. Desde luego no es cuestión de devolverla.

Dicho esto, continúo.

No voy a hablar de cómo Amancio Ortega se ha convertido en una de las personas más ricas del mundo. No voy a discutir sobre la deslocalización de sus empresas. No voy a opinar sobre sus impuestos o los de sus empresas. No voy a comentar si en sus fábricas hay o no explotación infantil. No voy a considerar si tiene su fortuna en paraísos fiscales o no. No voy a averiguar si tiene intereses en empresas sanitarias o no. No me voy a plantear si esta donación lleva pareja una desgravación fiscal o no.

Voy a dejar de lado todo eso y las demás cuestiones colaterales.

Pienso que los servicios públicos son buenos y necesarios. La sanidad, la educación, las pensiones, entre otros, son servicios públicos imprescindibles. Estos servicios tienen que ser financiados con los presupuestos generales del Estado y la fuente de ingresos más importante, con enorme diferencia, deben ser los impuestos directos.

En esto no tengo dudas.

Hay quienes argumentan que no hay dinero suficiente. No estoy de acuerdo. La confección de los presupuestos generales o autonómicos clarifica la importancia que se da a unas cuestiones u otras.

Puede que si alguien ha llegado hasta aquí se muestre en desacuerdo con esta opinión. Permítanme que les recuerde algo que sucedió hace unos días: la aprobación de los Presupuestos Generales para el 2017. El Gobierno para sacarlos adelante realizó enormes concesiones económicas al PNV, en mucha menor medida a Nueva Canarias y aún menos a Foro Asturias. Ese reparto no fue en función de las necesidades sociales, se realizó por necesidad e interés del Gobierno. Por lo tanto si no hay dinero para determinadas necesidades es porque el Gobierno decide gastarlo de otra manera. Los mismo es aplicable a los gobiernos autonómicos.

Hay quienes razonan que con los equipos donados se detectarán muchos cánceres y eso salvará vidas humanas. Cierto. Ahora se me ocurre una pregunta: ¿por su falta se pueden haber perdido vidas?

Quienes se manifiestan a favor de la donación de Amancio Ortega claman por más aportaciones de este tipo. No estoy de acuerdo. Amancio Ortega es multimillonario desde hace muchos años y hasta ahora nunca hizo ninguna donación de este tipo. En España hay muchos millonarios que no hacen donaciones. Y además, vuelvo al principio, los servicios públicos tienen que cubrirse con los presupuestos y no con la voluntad de uno o unos individuos.

Nuestra salud no puede estar a la espera de una donación particular.

Se achaca a quienes no les parece bien la donación que no piensan, que no pensamos, en los enfermos. Estoy totalmente en desacuerdo. Pienso en los enfermos, yo puedo ser cualquier día uno de ellos, y por esa misma razón quiero una sanidad bien dotada de personal y equipamientos.

Repito, quiero una sanidad pública cubierta por los presupuestos generales con dinero proveniente de los impuestos directos. No quiero que la salud de los ciudadanos dependa de la voluntad de algunos individuos.

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