19 jun. 2017

¿Calma chicha en el PSOE?

Las primarias y el congreso federal socialista están despachados. Todavía quedan refriegas en las federaciones y agrupaciones locales. ¿Hay paz? Ni hablar. Desde hace mucho tiempo el partido socialista anda a la gresca interna, esa que destroza, y en ella sigue.

Malos resultados electorales, cuadros y cargos públicos amortizados, gestores socialistas que dejaron las arcas públicas empufadas hasta las trancas, derechización, descontrol ideológico, falta de un líder respetado por todos, intromisiones de viejas glorias, defenestración - a las bravas - del secretario general… Cuando se llega a esa situación los ánimos se encrespan, los egos florecen y el sálvese quien pueda es la prioridad.

Tras el descoyuntamiento de Pedro Sánchez los militantes han pasado factura a unos cargos apoltronados y alejados de las bases. No ha sido la primera vez.

La verdad es que creí que los “golpistas”, en terminología de los “sanchistas”, lo tenían atado. Tras las experiencias previas – con Borrel y Almunia - y el tiempo que se tomó la gestora y Susana Díaz,  pensé que habían contado y recontado los votos. Pues no. Me equivoqué. Ahora entiendo lo que les pasa. Se lo tenían tan creído que los arrollaron. Si están despistados con su militancia qué no les pasará con los ciudadanos.

En las primarias se dieron con ganas. Sólo hay que ver las lindezas que se dijeron en las redes sociales. En algunos casos los “susanistas” utilizaron viejos y conocidos métodos de desprestigio, incluso metemiedos. Los “sanchistas” no se quedaron cortos y su apelación a la rabia y las tripas tuvo mejor acogida que la apelación al pasado. La fotografía de Susana Díaz con los diplodocus socialistas le hizo mucho daño.

Por cierto, no me gustaba ninguno de los candidatos en liza.

Una sin gancho alguno fuera de su tierra, en ella perdiendo cancha, y el otro funcionando a golpe de encuesta y adaptándose a la última que escuchaba. Díaz apostando por recuperar un pasado que no viene a cuento a esta altura del partido. Lo hecho, hecho está. Sánchez fue de David y le salió bien. Una vez más el carácter ácrata asomó en el PSOE.

Pedro Sánchez se ha reconvertido en izquierdista en cuatro días. Desde posturas liberales se ha escorado hacia planteamientos cercanos a Izquierda Socialista. ¿Es sincero su viraje? El tiempo lo dirá.

Me imagino que la imagen de Jeremy Corbyn tuvo algo que ver. Aún recuerdo a Zapatero y su emulación de Tony Blair. No sé yo.

Cuando terminen el proceso de elección de cargos comprobaremos si se producen cambios importantes a todos los niveles. Los que puedan quedar fuera, los “susanistas”, esperarán a los resultados electorales de municipales, autonómicas y generales. Si sale bien Sánchez continuará en relativa paz, en caso contrario se producirá una batalla despiadada y las bajas serán muchas, tantas que el PSOE podrá llegar al borde de la ruptura.

Se están jugando muchos garbanzos, algunas vidas muy regaladas y bien pagadas. Para muchos ciudadanos es mucho más que eso.

El PSOE ha sido un referente y el artífice de los grandes cambios en el país, con muchas luces y dolorosas sombras. El apoyo ciudadano a lo largo de los años no se merece el espectáculo bochorno que nos han deparado.

Actualicen el programa. Ilusionen. Demuestren que lo público y los ciudadanos les importamos. Despréndanse de los lastres: corruptos, malos gestores de lo público, mentirosos… y tal vez consigan recuperarse.

Tienen mucho que demostrar. Hoy no tienen crédito, están peor que el Banco Popular.

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