18 oct. 2017

El día que no salió el sol


Publicado en La Nueva España el 18 de octubre de 2017

Levanto la persiana. Abro la ventana. Aún es de noche. Hay algo diferente, la oscuridad es distinta. Es más densa y de colores. Miro hacia las farolas y su luz es más tenue. Me llega el olor. Intenso. Se me pega al paladar. Madera, sabe a madera, a madera quemada. La habitación, la casa entera se llena del olor a leña calcinada.

Enciendo la radio y al mismo tiempo entro en las redes sociales. Los incendios siguen devorando los montes del suroccidente asturiano. Una vez más el fuego nos engulle.

Las horas van pasando y el cielo se tiñe de colores que le son extraños: amarillos, anaranjados, ocres. Colores desvaídos, cenicientos. El sol no se ve por ninguna parte.

Las gentes, las casas están ahumadas. Los coches están recubiertos por una fina película de polvo que es casi hollín.

Llega el mediodía y siguen siendo necesarias las luces. Tengo la lengua pastosa. La luz en la calle es tan irreal que hasta da un poco de miedo.

Las noticias son alarmantes. Los fuegos siguen devorando hectáreas. De momento hay suerte y por estas tierras no hemos tenido ningún muerto ni herido grave.

Los bomberos siguen enfrentándose a un adversario más poderoso y cruel, pero ellos no se arredran. Las gentes de los pueblos se afanan también en defender su vida, lo suyo, su casa y su hacienda. Algunos cabrones han decidido joderles.

No sé quienes son los culpables, solo sé que una vez más se repite este drama.

¿Tendrá algo que ver la actual ley de montes? ¿La supresión de los acotamientos? ¿El cambio climático? ¿La escasa o nula limpieza de los bosques? ¿Qué los montes ya no son un recurso importante para los pueblos? ¿El despoblamiento? Y así podría seguir.
Tal vez estos, y unos cuantos más, nos puedan llevar a entender este mal endémico.

Hay quien recurre a los trastornos de conducta de algunas personas para explicar muchos de los incendios. No digo yo que  no para unos pocos, pero si lo reducimos solo a eso mal vamos.

El suroccidente asturiano una vez más es castigado. La mayoría, según nos dicen, son provocados. ¿A quién o quienes beneficia? Si se descubre tal vez se encuentre a los culpables.

La tarde avanza y la oscuridad hoy es más oscura. Sé que tampoco veré la luna. Miro hacia el cielo y espero que una gota me anuncie la llegada de otras muchas. Me iré a la cama con un regusto muy amargo de boca.

Tal vez recuerde el día de hoy como el día que no salió el sol.

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16 oct. 2017

Nereida Agüera, directa al espacio


Publicado en La Nueva España el 14 de octubre de 2017

Hace años que venimos hablando de la generación mejor preparada de la Historia, ¿a cuál nos referimos? ¿A la de hace veinte años? ¿Quince? ¿Cinco? No lo sabemos. Lo que tenemos claro es que los jóvenes cada vez están más capacitados. No puede ser de otra forma. ¿Nos referimos a todos o solo a una parte?

Todos conocemos a algún joven muy cualificado, a quien ha destacado en su trayectoria académica, laboral y personal. Yo también.
Quiero presentarles a algunos de estos jóvenes. Podrían ser más, desde luego, pero a estos los he tratado desde niños y les he seguido un poco la pista.

Tienen varias cosas en común: han nacido en Tineo; han estudiado en las escuelas de este concejo y en su instituto; sus estudios universitarios los han realizado también en centros públicos. Todos ellos, a mis ojos, son relevantes – sin menospreciar a otros que desconozco -.


La primera de ellas es Nereida Agüera López (Tineo, 1993).

Nereida es de sonrisa fácil, sincera, dulce. Sí, tiene una sonrisa dulce. No es de ahora, la tenía y no la ha perdido.

Recuerdo que con cinco o seis años escribía muy bien. Me sorprendió en un concurso de redacción la madurez que demostró. Era una gran lectora y se le notaba.

Los años fueron pasando entre el colegio Verdeamor y el IES Concejo de Tineo. Destacó por ser una buena compañera y por sus magníficas notas. Sus amigas, las de siempre, así la recuerdan.

Nereida Agüera logró la mejor nota de Asturias en la PAU el año que se presentó. No era para menos. A lo largo de su todavía corta vida académica las notas eran de matriculas de honor, no la de una, dos o tres asignaturas, las de casi todas ellas.

Y llegó la hora de plantearse su futuro. Le gustaban las matemáticas y la física. No tenía muy claro por dónde tirar y al final se decidió por el Grado en Ingeniería Aeroespacial de la Carlos III de Madrid. Los estudios los realizó íntegramente en inglés.

No le gusta hablar de sus logros. No es falsa modestia. Le tengo que insistir para que me hable de estas cosas. Baja la mirada y con un empujoncito continúa.

“Fui a probar. Llegué a pensar que igual me tenía que volver para casa por no estar a la altura”, me dice. Río. Casi se pone colorada. No le doy respiro y se lo pregunto: Nereida ¿sacaste todo matriculas de honor en la carrera? La respuesta más concisa imposible: casi todas. Lo dice de tal manera que parece no querer molestar. No insisto.

Nereida Agüera López en el año 2015 fue Premio extraordinario del Grado en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad Carlos III y Premio de excelencia de la Comunidad de Madrid.

“Me fue bien, la universidad es esfuerzo y moral, aunque en ocasiones los resultados no sean proporcionales a ese esfuerzo”. Lo dice totalmente convencida. Yo la miro y la admiro.

Con posterioridad realizó el Máster habilitante en Ingeniería Aeronáutica, también en la Carlos III. Obtuvo dos becas de investigación, con publicaciones en revistas científicas. Una se la concedió el Departamento de Mecánica y Fluidos de la Carlos III y la otra el Ministerio de Educación. También estuvo trabajando, en Madrid, en el sistema de control de órbita de EUCLID (misión de la Agencia Espacial Europea diseñada para comprender el origen de la expansión acelerada del Universo). Les confieso que esto me sobrepasa.


La Universidad Carlos III tiene convenios de colaboración con otras universidades y pudo irse a EEUU, durante un año, a la Purdue University. ¿A qué no les suena de nada? A mí desde luego que no. Pues según me contó en esto del tema aeroespacial es puntera. Para ilustrarme me dijo que en ella había estudiado Neil Armstrong, ya saben, el primer hombre que pisó la Luna.

Su experiencia estadounidense fue muy buena. De esa etapa destaca el trabajo en grupo, a lo que ya estaba acostumbrada, los recursos de todo tipo y la financiación, además de las personas que conoció.

Como proyecto final en la Purdue University propuso la fabricación de un dron, en el que colaboraron otros alumnos. Y lo aceptaron. ¿Lo construiste? Sí, lo hicimos. En Estados Unidos, dice, son más de práctica que de teoría.

No voy a realizar ninguna comparación con las universidades españolas.

Esfuerzo, estudio, tesón son sus claves. “Hay que ir a buscar las cosas, nadie hace nada por ti”. Dicho y hecho. “Y en este proceso son importantes los apoyos, los amigos que te ayudan a centrar y con los que te diviertes”. En este punto aclara que ella no es de estudiar muchas horas seguidas. Cree que es más productivo descansar y relajarse un poco para obtener mejor rendimiento.

No solo lee literatura científica, ha retomado las novelas. Le gusta mucho el cine y de las series destaca House of Cards.

Sigue la actualidad política para estar informada a la hora de votar y le preocupa la falta de reconocimiento a la investigación.

Ahora ha iniciado una nueva y vertiginosa etapa. Ha sido contratada por Airbus Inglaterra como ingeniera de sistemas espaciales. Para llegar ahí no se lo han puesto fácil.

Airbus Inglaterra lanzó una convocatoria y en primera instancia hubo una fase on line. En ese primer momento realizó tests, incluidos sicológicos, escribió una carta de motivación y presentó su curriculum. No se quedó aquí la cosa. Tuvo que aportar avalistas que fueron entrevistados por la empresa. Aún hubo más. Pasó una entrevista personal, participó en dinámicas de grupo y expuso una presentación en directo. Tras esta rigurosa criba fue contratada. A finales de septiembre se ha incorporado a su puesto en Portsmouth.

Con el tiempo le gustaría dirigir un proyecto espacial. Ese es su objetivo, de momento.
Eso sí, nada de subir en un cohete. Eso no es lo suyo.

Como lego absoluto no puedo resistir la tentación y le pregunto si de verdad los aviones vuelan. Ríe y me lo confirma, además de asegurarme que son muy seguros. Ya me quedo más tranquilo.

Esta es una pincelada de una joven tinetense que con esfuerzo ha logrado la excelencia académica y que tiene un enorme potencial. Con 24 años está trabajando en una de las empresas más importantes del mundo en innovación y desarrollo. En los años venideros sabré de ella y me seguirá admirando. Estoy seguro que no perderá su sonrisa.

Pues ya lo ven, Nereida ha dado un enorme paso: de Tineo al espacio.

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20 sept. 2017

Venecia, una ciudad para sentir

“Es un gran placer escribir la palabra Venecia, pero no estoy seguro de que no haya una cierta insolencia en pretender añadir algo a ella”.
Así comienza Henry James su descripción de la Sereníssima. Ahora voy yo y me propongo hablar de ella. Pues ya me vale. Esto es más que insolencia.

Un buen arquitecto de las palabras podría describir la ciudad de Venecia con gran rigor e incluso belleza. Y no sería Venecia. Un fotógrafo, un pintor, podrían captar un momento, un lugar, desbordando colores, luces y sombras. Y no sería Venecia.
Venecia es un sentimiento. No. Venecia es una descarga eléctrica para los sentidos. Sus calambrazos despiertan sentimientos adormecidos que te arropan.


No sé si es una ciudad decadente. Sí sé que es vieja. Hay edificios que están a punto de ahogarse. Desconchados, descoloridos, heridos por grietas que probablemente acaben con ellos, abandonados. No importa, a mis ojos son hermosos. No lo diría de otra ciudad.


Canales, puentes y calles se entremezclan en un laberinto. Todo se parece, nada es igual.

En cualquier recodo te topas con un pequeño puente cortando un exiguo canal y el ferro de una góndola asomando en silencio. No hay nadie más. Una fotografía rápida. La miro. Se desliza. Se va. Silencio. Sonrío.


Callejeando se extravía el cielo. No importa. Nada se me perdió en él. Oigo una melodía. Intento dirigirme hacia ella. No hay salida. Retrocedo. Tomo otra dirección. Una nueva plaza se abre ante mí. Allí está. Toca un chelo ¿o es un contrabajo? No sé. Me gusta lo que oigo. No hay barullo.


Vueltas y más vueltas. Los ojos se vuelven locos por acaparar imágenes. Otra vez en el Gran Canal.
Vaporettos, traguettos, taxis acuáticos, góndolas y lanchas se entremezclan - sí tienes mala suerte te das de bruces con un crucero -. Caos ordenado. Turistas y venecianos comparten espacio pero cada uno va a lo suyo. Unos abrimos la boca y lo fotografiamos todo, ellos nos dejan hacer. Somos una molestia ¿necesaria?


El Puente de Rialto o la Plaza de San Marcos, en las mañanas, es un hormiguero de cámaras tras las cuales nos escondemos. Nos vemos apurados para darle al clic y “subirlas” a internet.

“…Porque si bien hay algunas cosas desagradables en Venecia nada hay más desagradable que los turistas”. Esto también lo dice Henry James. Soy un turista.

Atardecer. Acaba de caer un chaparrón. Los últimos rayos de sol aún calientan. Las piedras del suelo brillan. Huele a mojado. Me paro. No escucho nada. Las calles están vacías. Deambulo y no hay nadie. Una calle, un puente, un canal.  Solo, estoy solo. Llego a la Piazza y está desierta. Las góndolas, adormecidas, se confunden en las sombras y el mar. Sueño despierto.

El ocaso da calidez a la ciudad. Las fachadas se cubren de tonos pastel que las convierten en imágenes de un cuento infantil.


“Desde el momento que llegamos, se nos recuerda que Venecia apenas existe como ciudad; que existe solamente como una maltratada atracción de circo y un bazar”. Y es que Henry James la quisiera solo para él. No es el único. Los venecianos la quieren para ellos y, sin embargo, la abandonan.

“Sin duda alguna uno puede ser muy feliz en Venecia sin leer nada, sin criticar, o analizar o pensar agotadoras ideas”. Nuevamente Henry James.

Yo no he leído en ella y sí he sido feliz. 

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18 sept. 2017

¿Tienen futuro las bibliotecas públicas?


Preguntar por el futuro de las bibliotecas públicas es abrir una puerta a la incertidumbre. Otra cosa bien distinta es la necesidad de su existencia.

¿Son necesarias las bibliotecas públicas? Pues depende a quién se pregunte. Para una persona que no lee, que está satisfecha con sus conocimientos o que encuentra formas alternativas de ocio “más gratificantes” seguramente ni se lo han planteado. Cómo tampoco se lo plantean la mayoría de los responsables políticos.

En España no existe planificación bibliotecaria, en general, ni tampoco una promoción seria y continuada de la lectura. El Plan Cultura 2020 es un claro ejemplo de que no existen.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en ese Plan Cultura 2020 dedica muy poca atención a las bibliotecas. Además de algunas mejoras en infraestructuras habla de impulsar un catálogo único de autores españoles en la Biblioteca Nacional de España y facilitar la reutilización de la información que genera esa biblioteca. Menciona también el impulso al Observatorio de la Lectura y del Libro y la puesta en marcha de un Plan de Fomento de la Lectura. Otra de las medidas propuestas es la creación de clubes de lectura en los colegios, dentro de su oferta de actividades extraescolares, para fomentar la lectura y con esto terminaron.

Sencillamente penoso. Solo tienen que ver lo que se está haciendo, o ya se hizo, en otros países de la Unión Europea. Ni siquiera tienen que inventarse nada.

En Inglaterra, en el año 2000 ¡hace diecisiete años! las bibliotecas públicas recibieron una subvención de 140 millones de euros del Gobierno para crear lo que denominaron una Red de los Ciudadanos. Se instalaron centros de aprendizaje de TIC (Tecnologías de información y comunicación) en las 4.300 bibliotecas públicas existentes. Este proyecto incluyó la instalación de 30.000 ordenadores con conexión de banda ancha en todas las bibliotecas.

Paralelamente se desarrolló un programa para crear recursos y se digitalizaron colecciones que dieron como resultado bases digitales educativas. Actualmente ofrece acceso a unos 150 servicios digitales variados. La inversión inicial fue de 75 millones de euros.

Como pueden comprobar algo muy parecido a lo que se hace en España.

En Japón, que nos queda un poco lejos, nos cuentan que han reinventado las bibliotecas. Me picó la curiosidad y me leí varios artículos al respecto. Entre otras cosas se decía en alguno de ellos que “ya era hora de acabar con la idea de que las bibliotecas son un lugar dónde está prohibido hablar, comer y beber”.

Pues nada, de ahora en adelante que las bibliotecas tengan un servicio de mantelería y cubertería para que los ágapes sean más agradables – léase con ironía -.

El mismo artículo, por cierto repetido en varios medios digitales, nos cuenta que “estos espacios se han reinventado y ahora ofrecen cosas muy diferentes: desde clases de ejercicio hasta espacios para jóvenes donde hablar o jugar a videojuegos”.

No acaba aquí la cosa, estos espacios - ¿bibliotecas? – mezclan, por ejemplo, libros sobre salud con una zona dónde hay aparatos para medir la edad vascular o cerebral, así como una zona de consultas médicas.

Pues bueno. ¿Esto es innovación en las bibliotecas? Dicen que sí. La verdad es que no son solo bibliotecas.

El Musashino Place, ubicado en la ciudad japonesa de Musashino, es una instalación pública abierta en 2011. Funciona no sólo como biblioteca, sino también como un servicio para actividades comunitarias. El edificio cuenta con varias salas para actividades, sala de exposición multiusos y en uno de sus sótanos tiene un estudio de grabación, entre otros.

Eso no es solo una biblioteca ¿verdad?

Me recuerda, a escala más modesta, mucho más modesta, a nuestras casas de cultura. La idea inicial era que estas casas fueran ese centro comunitario que cubriese una amplia gama de necesidades sociales relacionadas con la cultura y el ocio. Esa era la intención. En la práctica el poco interés demostrado por las administraciones han llevado a estas Casas de Cultura a languidecer. Los centros municipales integrados de Gijón son otro ejemplo. Pues ahora vienen los japoneses y hacen algo similar pero a lo grande.

¡Qué tristeza y cuánto tiempo perdido!

Ahora quiero pedirles un favor: comparen la página web de la Biblioteca Nacional de España y la de The British Library.

La página de la British es atractiva, nada encorsetada, adaptada a los gustos actuales y con contenidos variados. La de la BNE es apelmazada, pesada, sosa y monótona.

Si del aspecto pasamos a los contenidos entonces la británica gana por goleada. Les cuento un poco.
La Biblioteca Británica, en su página web, divide la información sobre sus servicios en cuatro grandes apartados. En el primero, que denominan Sobre nosotros, contiene la información más clásica, para entendernos, sobre la biblioteca. En el segundo apartado,  al que llaman Apoyamos, podemos encontrar varias subdivisiones que solo con el título ya nos imaginamos el contenido: Haz una donación, Conviértase en Patrón o Patrocinio corporativo. El tercer bloque es el de Servicios y aquí se obtiene información sobre los servicios de digitalización, imágenes en línea o metadatos de la colección. El cuarto, y último, es lo que llaman Información para. La “potencia” de este servicio es impresionante, a la par que complejo – así me parece -. Está subdivido en: colaboración en la investigación, autores, bibliotecarios, empresarios, periodistas, editores, científicos, ciencias sociales y maestros. Sus contenidos son muy buenos y dan respuestas y ayudas a toda la sociedad.
El apartado dedicado a los empresarios es impensable en estos momentos en España.

Les recomiendo que se den un paseo por la British. No hay problema se puede traducir de forma inmediata.

La sociedad se fundamenta en el conocimiento y las bibliotecas públicas son el servicio público más abierto y directo hacia ese conocimiento. El binomio biblioteca pública-tecnologías de la información y comunicación (TIC) es una necesidad, una obligación, en el mundo de hoy y de mañana.

La digitalización debe formar parte de la existencia de las bibliotecas. La información digital es de obligado cumplimiento. Los ordenadores y conexiones de banda ancha imprescindibles. Todo ello con una planificación seria, rigurosa, de lo que tienen que ser las bibliotecas públicas de hoy y de los años venideros. Son necesarias políticas que tengan muy claro que las bibliotecas son un pilar básico de la información al alcance de todos los ciudadanos.

Dicho de otra forma más directa: necesitamos políticos que se crean eso del acceso democrático a la información, el conocimiento y la cultura. Mientras eso no suceda las bibliotecas públicas españolas se quedarán reducidas a la nada.

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5 sept. 2017

“Las Casinas” de El Viso modelo franquista de viviendas “baratas”

Publicado en La Nueva España el 5 de septiembre de 2017

Lo de la vivienda en España siempre nos ha traído de cabeza. Pasamos de momentos de escasez al auge inmobiliario como si tal cosa. Eso sí, la adquisición de una vivienda en propiedad invariablemente ha supuesto un enorme esfuerzo para la inmensa mayoría de la población de cualquier época.

Los años posteriores a la Guerra Civil fueron muy duros. Por lo que se refiere a la construcción de viviendas el parón fue alarmante y la iniciativa privada no pudo resolver el problema. La escasez y la carestía de los materiales lo ponían muy difícil,  la autarquía y la Segunda Guerra Mundial lo complicaron aún más.
Ante esta situación el Estado paternalista franquista se convirtió en promotor directo,  en otras ocasiones se sirvió de órganos oficiales intermedios para la ejecución de las promociones inmobiliarias.

Ya en 1939, por Ley de 19 de abril, se creó el Instituto Nacional de la Vivienda, dependiendo “directamente del Ministro de Organización y Acción Sindical”, según el artículo 15 de esa Ley. Los estragos de la guerra obligaron a esta iniciativa, aunque no tuvo muy buenos frutos. Así entre 1939 y 1955 el déficit de viviendas se convirtió en un enorme problema.
Al parecer entre 1943 y 1945 se construyeron 26.000 viviendas y 70.000 en 1948, insuficientes para cubrir las necesidades, según datos recogidos por Ramón Betrán Abadía.

La situación no era menos acuciante en los pueblos de aquella pobre España, Tineo no fue una excepción.

El 25 de abril de 1952 el alcalde de Tineo informa a la corporación municipal que se había entrevistado con el Delegado de Trabajo y que éste “le había insinuado (sic) la posibilidad de incluir quince viviendas para obreros, pero que para iniciar las gestiones era necesario el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento, ofreciendo los terrenos precisos para su emplazamiento”.

“Con tal motivo el Consejo Local de Falange, en la sesión celebrada el día 14 de marzo pasado había acordado proponer al Ayuntamiento la cesión de los terrenos municipales de las Eras, y concretamente el sitio denominado La Chamera para la construcción de viviendas protegidas para productores, sin perjuicio de hacer las gestiones precisas para ayudar a las empresas mineras en su deseo de construir otro grupo en las inmediaciones del Rodical, exclusivamente para mineros”.

Por si alguien no se dio cuenta el Consejo Local de Falange tomó decisiones antes que la corporación municipal. Ya se sabe: el que manda, manda.

Con la creación del Patronato Laboral “Francisco Franco” en Asturias, el 8 de mayo de 1952, siendo Gobernador Civil y Jefe Provincial de F.E.T. y de las J.O.N.S Francisco Labadíe Otermín, pretendían solucionar “el angustioso problema social de la vivienda”.

El sistema seguido por el Patronato Laboral, para la construcción de las viviendas, consistía en conjugar las aportaciones económicas de los beneficiarios con su contribución en forma de trabajo. Por su parte, el Instituto Nacional de la Vivienda ponía una cantidad que llegaba al 40 por ciento del importe del coste del proyecto, con carácter de anticipo reintegrable sin interés durante 20 años, y la aportación del 20 por ciento como subvención.

Así al menos lo explicaban.

Con fecha de 25 de junio de 1952 el alcalde informó a la corporación tinetense de todo lo anterior y reitera la necesidad de que el ayuntamiento ofreciese gratuitamente los terrenos necesarios para poder construir.

Queda claro que la carga recaía sobre los compradores, que ponían la mayoría del dinero además  del trabajo personal, y los ayuntamientos.

El tema parece que se iba encarrilando.

El 25 de septiembre de 1953 la cuestión vuelve al pleno municipal. En esta ocasión desde el Patronato solicitan al ayuntamiento que se consigne en los presupuestos una cantidad como donativo al Patronato Laboral para “adquisición de terrenos a efecto de construcción de viviendas en esta zona”.

El Pleno “viendo los deseos de este Patronato y de la eficaz labor que viene desarrollando entre los pueblos de las provincia, acuerda prestar en principio, las ayudas necesarias para el buen funcionamiento de este Patronato, facilitándose a tal efecto, los terrenos necesarios propiedad del Ayuntamiento…”

Algo pasó por el camino y no nos enteramos. ¿No había pedido el Patronato inicialmente terrenos? ¿Cómo es que ahora pide dinero “como donativo” para adquirir terrenos? Resulta sospechoso ¿verdad? Tanto que el propio ayuntamiento no estuvo por la labor tal y cómo se vio.

Todo se aclara más adelante.

El 5 de marzo de 1954, en sesión plenaria, se vuelve a hacer referencia al Pleno del 25 de septiembre de 1953 y en esta ocasión acuerdan, por unanimidad, conceder la cantidad de ciento veinticinco mil pesetas como subvención al Patronato para la adquisición de los terrenos necesarios para construir viviendas.

Alguien se llevó un rapapolvo de cuidado y de lo dicho por el consistorio tinetense nada de nada. El régimen no permitía desavenencias, todo se reducía al ordeno y mando – y desde luego al obedecer y calladitos -.


En agosto de 1954, el día 13, se celebra otro Pleno que entre otros puntos llevaba nuevamente la construcción de viviendas por parte del Patronato Laboral. En él se dan por enterados de las normas por las que se va a regir la adquisición por parte del Patronato de la finca denominada “Las Casinas” sita en El Viso.
Sin titubeos ni duda alguna el Pleno vuelve a aprobar la cantidad de ciento veinticinco mil pesetas para adquisición de esos terrenos.

Al final se construyeron treinta y seis viviendas, participando en su construcción seis equipos de seis “productores”. Las obras finalizaron en mayo de 1959. El arquitecto fue Francisco G. Villamil.

Con la adjudicación de las viviendas se entregaba a cada propietario un “álbum” en el que “hallarás diversas materias, amenas e instructivas, bellamente expuestas, que contribuirán a enriquecer tus conocimientos generales o a proporcionarte momentos de recreo y dicha en el seno del hogar propio, rodeado de los tuyos más queridos”.

Los temas sobre los que “instruía” eran la astronomía, religión, madre y niño, el trabajo, historia, sanidad, geografía universal, historia de España, cocina, el niño, el Frente de Juventudes, Asturias es así, ama de casa.

Por supuesto todos ellos con un espíritu “educativo”.

No faltan en el “álbum” fotografías de Franco, José Antonio Girón de Velasco y José Antonio Primo de Rivera.

Como curiosidad la impresión de este “álbum” se realizó en los talleres gráficos de la editorial “La Nueva España” que la inició el 16 de noviembre de 1958 y se terminó el 14 de enero de 1959.


“Las Casinas” de El Viso ahí siguen. Algunas de ellas han pasado a manos de otros propietarios que nada tienen que ver con los primeros. El tiempo no las ha tratado mal gracias al cuidado de sus moradores.

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